Una vez oí ''polvo al polvo''. Supongo que era demasiado pequeña o me importaba más bien poco para pensar en ello. Polvo al polvo. Todo vuelve al sitio de donde salió. El rompecabezas se vuelve a unir como si nunca se hubiese descompuesto. El pecado se queda en tentación y Eva vuelve a la costilla de Adán.
Pero yo no vuelvo a ti.
Y tú eres pólvora.
Y yo soy gasolina.
Primer y último encuentro. Quemar la tierra hasta sus cimientos. Hacer el amor mientras ardemos. Y reducirnos hasta polvo. A contracorriente, llevados en cambio, por el viento.
¿La ironía?
Que vamos juntos pero no revueltos.
Que somos como dos putas rayas de coca. Siempre en paralelo.