domingo, 30 de abril de 2017

puzles

Cuando nacemos lo único que deseamos es crecer para formarnos. Para completarnos y llegar a ser las personas que soñamos.
Es irónico porque cuando nacemos es cuando más completos estamos y a lo largo del camino lo único que hacemos es perder piezas.
Es por eso que en ocasiones, casi siempre, perdemos tanto de nosotros mismos que llega un momento en que no tenemos ni idea de quien somos. Y, sobretodo, en quien nos hemos convertido.
Esta es la historia de la niña que destrozó el puño en el espejo cuando se dio cuenta de todo esto.

Ya lo dijo alguien: solo se vive una vez, pero se mueren demasiadas.

Y en esas muertes, perdemos piezas. Las vamos dejando en lugares, en personas que alguna vez significaron demasiado para nosotros.

La niña se sentía tan infeliz al saber que estaba incompleta. Tan vacía. ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo podía ser feliz después de haberse perdido tanto? Ya no se reconocía a ella misma.

Así que se quedó quieta. Durante tanto tiempo que se convirtió en una estatua. Y se murió aún más por dentro.

Aquel orden, aquella tranquilidad, aquel silencio. No estaba bien. Nada estaba bien.

Entonces, hizo lo único que sabía hacer: gritar.

Grita.


Grita.


Joder, grita.

Hasta que el aire se salga de tus pulmones y te des cuenta de que estás vivo. De que estás muriendo pero sigues vivo.

La niña entonces, más vacía que nunca, miró a su alrededor. Era decisión suya.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Espero no perder nunca mi inocencia

Querida yo del pasado:

Podría decirte un montón de cosas. Contarte un montón de historias, de las cuales eres protagonista. Algunas son tristes, otras tienen final feliz y otras tantas forman una película de terror.
Podría desvelarte los secretos y las aventuras que vivirás, como en algún punto de tu vida te sentirás perdida y sola en medio de oscuridad. Pero eso no importa ahora.
Porque si te contase lo que va a pasar, no aprenderías nada ni sabrías lo fuerte que eres. Así que solo te diré esto, pequeña: vas a salir de esta. Requerirá tiempo y fuerza, pero al final, vas a sonreír. Porque no eres solo una superviviente, eres una guerrera y puedes con todo lo que se interponga en tu camino.

Disfrútalo.

martes, 17 de enero de 2017

Asesinato premeditado

Prometo que será corto. Mis caídas emocionales son algo que no sé cómo curar. Llevamos diecisiete días de 2017 y todos ellos he estado bien, siendo optimista conmigo misma y mis decisiones. Incluso esta mañana me desperté de buen humor. Pero poco he tardado en volver a recordar lo peor de mí. Mi parte más oscura ha llegado festejando y ahora me siento insegura sobre tantas cosas. Vuelvo a ahogarme y no sé cómo salir. Regresan los complejos, los malestares, los arrepentimientos. Y sobretodo, las preguntas. ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Es esto lo que realmente deseo? ¿O puede que mañana me levante y quiera otra cosa?
Poetizan sobre el estar perdido y el caos. Os diré algo: no es bueno, no es bonito no saber quién eres, a qué te quieres dedicar el resto de tu vida, no saber si cumplirás tus sueños alguna vez.
Estas caídas suelen ser breves, pero siempre están ahí, vigilando. Así que lo he transformado en un juego: las ignoro, pongo mala cara al resto del mundo y cuando me encierro en mi habitación, lloro. Y lo suelto todo. Y me odio por hacerme daño.

Pero he decidido que este año ante todo, voy a ser positiva y voy a pelear. Así que ahora cuando suba esto, me lavaré la cara, me miraré al espejo y diré: todo va a salir bien. Depende de ti salvarte.