domingo, 17 de enero de 2016

Mañana ya estaremos muertos

Esto no es una nota de suicidio pegada a la pared.

Hoy me voy a quitar los demonios y a pasear desnuda por Gran Vía, mostrando los sentimientos que alguna vez escondí.

Esto no es una declaración de amor.

Hoy voy a derramar todas las lágrimas que alguna vez contuve y llenaré ríos con ellas. Así volverán a su cauce.

Esto no es una carta de desamor.

Hoy voy a irme para no volver.
Hoy voy a volver para nunca más irme.

Esto no es una despedida.

Hoy voy a bailar sola, descalza y sin música.
Hoy voy a reírme de todos los chistes que escuché ayer.
Hoy voy a tener sexo con la vida y va a ser alucinante.

Porque esto, si acaso, es una nota de liberación, de rebeldía y puede que de aviso. No haré caso de consejos tontos y carteles de prohibido. No llevaré escudo ni espada para luchar.
Voy a llevarme a mi misma.
Hoy voy a salvarme.
Porque mañana puede que esté muerta.

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