Hoy es viernes 13 y yo estoy de mala hostia. ¿Por qué? Porque me he dado cuenta de una cosa. Un detalle pequeño e insignificante. Hoy me he dado cuenta de que el mundo se puede ir a la mierda, y lo que piense la gente pues como que también. Porque mira, y puede sonar a cliché, tiene que darte igual lo que piense el mundo, la mayoría de personas sueltan verborrea por la boca sobre tu vida respaldándose en ''es mi opinión''
Vale, ¿y qué hay del simple hecho, del pequeño e insignificante detalle, de que nadie te la ha pedido?
Lo que vengo a decir, y perdón por haber sido tan borde, es que existen dos formas de vivir: según la opinión de la gente o según la tuya propia. Pista: en una de ellas no vives en absoluto.
Puedes aceptar consejos, puedes tener en cuenta la opinión de alguien importante, pero no puedes dejar que se impongan a lo que tú quieres hacer de verdad.
Si te hace feliz irte a Laponia a criar renos, empieza a hacer las maletas.
Si te hace feliz casarte y tener hijos, empieza a mirar anillos de boda y patucos.
Si te hace feliz olvidarte de lo anterior e irte a Bali a rezar, empieza a aprender las oraciones.
Empezar, empezar, empezar...iniciar lo que deseas requiere voluntad. Solo tú puedes decidir cómo vives, porque en el momento en el que le cedes el mando a otro para que lo haga por ti dejas de vivir y pasas a existir. Y eso es triste y desolador.
No se trata de dejar huella, sino de pisar mientras bailas. No se trata de ser recordado como el primero que llegó a la meta, sino de correr, andar o trotar, pero nunca parar. No es un pistoletazo de salida, sino de entrada.
Alguien dijo una vez que en el momento en que defines algo, lo limitas.
Sin duda alguna, ese alguien era un puto genio.
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