viernes, 27 de mayo de 2016

Estoy cansada (y muy rota)

Es triste darse cuenta de que no tienes ilusión por vivir, de que no te importaría morir ahora mismo. Es triste pensar que desde hace un tiempo tengo la palabra muerte colgando de los labios diariamente, cayendo y esparciendose en cada frase. Para ser sincera, creía que era algo de esos días del mes: me entra la paranoia y los sentimientos son tan intensos y negativos que me convierto en una suicida emocional.
Porque me estoy muriendo. Aunque mi cuerpo no se descomponga, cada día pierdo más la ilusión porque no vivo mi vida como quiero porque veo esa meta demasiado lejos y yo estoy ya cansada. Veo a los demás realizando sus sueños y yo sigo aquí, en los mismos doscientos metros cuadrados que me rodean, mi jaula personal; sin saber qué hacer, en un mar de confusión conmigo misma que, a pesar de estar loca, me estoy ahogando con mis propias cuerdas.
Dicen que si caes, te levantas. Pero, ¿Y cuando te desvaneces? ¿Y si, poco a poco, vas perdiéndote a ti mismo, desapareciendo, volviendo sombras y ruinas lo que un día fue un castillo soleado?
Es triste pensar así un día y al próximo creer que en realidad estás bien. Es confuso no saber cómo vas a despertar por la mañana, alegre y optimista, o triste y depresiva. Esta montaña rusa me está dejando rota.

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